Febrero 5, 2010
Febrero 3, 2010
Enero 23, 2010
Una propuesta original para una ley de extranjería justa
Ahora que, dos meses después de la aprobación de la ley de extranjería, se vuelve a hablar de reformarla, me gustaría hacer una propuesta a nuestros legisladores. Antes que nada, honorabilísimos, os saludo: Salaam Alaikum, la paz con vosotros, porque a mí hace ya tiempo que me abandonó.
La gente se queja. Los inmigrantes tienen los mismos derechos que nosotros, dicen, pero no es verdad. Evidentemente, tienen más. Lo puedo demostrar: si un inmigrante, después de huir de la policía durante unos cuantos años, de sufrir contratos denigrantes en el mercado negro, de ser mirado como delincuente por todos, de papelearse con una burocracia que muchas veces –no lo digáis; es un secreto– funciona a golpe de billete, si después de todo esto, repito, consigue demostrar un grado de arraigo suficiente, puede que le dejemos ser español. Sin embargo yo, como soy blanco, me veo discriminado de manera racista: nunca jamás un solo policía se ha interesado por mi identidad y, aunque es lo que siempre he deseado, no se me permite perder los papeles. El otro día lo probé y todos me miraron mal.
Mi propuesta es: para igualar los derechos, por favor, ¿no se me concedería la gracia de ser inmigrante, ni que fuera de manera temporal, hasta que haya demostrado mi grado de arraigo? Quizás así, al ver lo bien que me lo paso jugando a polis y cacos por las calles, al comprobar cómo una patrulla de uniformados me recibe a la salida del metro y se interesa por mi salud, al enterarse de que se me ha concedido alojamiento gratuito en uno de esos CIE tan modernos, mis amigos y parientes, que nunca me han creído, deseen probar también dicha experiencia.
Por favor, señores magistrados, es mi mayor deseo. Cuando me aprendí de memoria el número del carné de identidad dejé de tener un nombre y me convertí en ocho dígitos y una letra. Quiero recuperar ese nombre sin mácula. Se lo pido por favor. Shukran por su atención.
En jango, si Allah jabi!
Mayo 1, 2009
¿Aún te atreves a afirmar que existe el extranjero?
Porque hoy al despertar me he tomado un yogur griego, me he puesto los calzoncillos de Marruecos, una camiseta hecha en China, unos tejanos, la americana, y ale, a la universidad. A media mañana he comido una napolitana (no me apetecía el clásico bocata de tortilla a la francesa) y he vuelto a clase. Al mediodía he comido unos espaguetis a la bolognesa y un bistec, y de postre unas lionesas. Y nada, que me he puesto a leer L’existentialisme est un humanisme de Sartre, hasta que esa lámpara made in Taiwan y curiosamente comprada en una tienda de sus enemigos los chinos se ha averiado. Así que he salido a la calle, donde unos hooligans escoceses bebían cerveza alemana al lado de un pub irlandés y trababan conversación con unas protitutas latinoamericanas.
Vamos, no te hagas el sueco: ¿aún te atreves a afirmar que existe el extranjero?
Abril 23, 2009
Necesitamos el contacto
Cada vez me doy más cuanta de lo necesario que es para mí el contacto. El contacto corporal, carnal, de piel contra piel, carne contra carne, alguien que me toque, que me abrazace, que simplemente me coja de la mano. No bastan las palabras, no bastan los conceptos.
No importa quién sea la persona que me toque. Si tuviera los ojos vendados, lo único que notaría sería el cariño, la voluntad de gustar, de dar placer de aquella mano que suavemente se posase en mi espalda y me acariciase la piel.
Nuestra sociedad ha abolido el contacto. Huye de él. Nos saludamos con un frío apretón de manos, para justo después separarnos y ya no volvernos ni a rozar. Pero tan necesario es este roce que del roce nace el amor. Y son precisamente aquellas personas queridas las únicas que se atreven -a veces- a quebrantar la burbuja de nuestra “intimidad”.
Es difícil cambiar los hábitos, pero: ¿ no viviríamos mejor de otra manera?
En fin, feliz dia de Sant Jordi.

Abril 20, 2009
Zeitgeist 3: la continuación
Hasta ahora he intentado escribir sobre los temas que podrían haber hecho pensar a mi amigo como cristiano; ahora trazaré un breve esquema de lo que es la continuación del documental, y para mí lo más interesante.
No me creo bastante de lo que dicen, pero puedo dar argumentos en favor de las tesis de Zeitgeist que ellos mismos no citan. Una, por ejemplo, me la explicó un profesor de mi universidad, corresponsal de guerra: para ahorrar dinero, se ve que los americanos habían despedido a la mayoría de sus traductores de árabe; ¿cómo, entonces, van a leer todos los mensajes que les deben de llegar cada día de Pakistán, Irán, Iraq, etc?
Otras, respecto al tema en que coincido con ellos, el de la manipulación, son éstas:
1) No puedo viajar en un tren o avión -a no ser que sea un regional- sin que ellos sepan qué llevo en la maleta.
2) La policia, actualmente, entra impunemente en la universidad y nadie se alarma por ello.
3) Los satélites espaciales pueden distinguir una moneda en el suelo. ¿Aún te crees a salvo cuando estás sólo en el bosque?
4) La batalla entre los partidarios de Educación por la Ciudadanía y la religión en las aulas no es otra que la de imponer un dogmatismo, progresista o conservador, pero dogmatismo al fin y al cabo.
5) Si llevas el móbil contigo pueden saber dónde estás. ¿No lo ves? Si puedes enviar y recibir mensajes, pueden calcular perfectamente desde dónde los envías.
Abril 19, 2009
Zeitgeist 2: el poder de un mito
La tesis sobre la religión de los productores de Zeitgeist es ésta: las tradiciones de la religión cristiana son plagios de otros mitos más antiguos, lo que, unido a la dificultad de probar la veracidad de lo que se narra en la Biblia, constituye una prueba concluyente de que la religión es una patraña. Si es una patraña, ¿por qué se mantiene? Fácil: para subyugar al pueblo.
¿Qué es lo que podría preocuparle a un cristiano como, por ejemplo, el amigo que me recomendó el documental? En la primera parte de este análisis he explicado que no todo lo que se dice en el vídeo es verdadero a mi entender. Ahora, pero, vamos a suponer que sí lo es, y a ver qué consecuencias supone esto.
Como he explicado ya, el ataque es éste: lo que dice la Biblia es falso; por lo tanto todo lo relacionado con la religión es falso.
Si mi amigo fuera un católico de éstos que interpretan las Escrituras al pie de la letra no habría nada que hacer. Sería cuestión de fe. O cree en la Biblia o cree en la ciencia. Porque desde el punto de vista de la lógica científica son imposibles el arca de Noé, Jonás y su ballena, caminar sobre las aguas, o la resurrección de los muertos. Pero mi amigo no es de éstos, así que se le abren otros caminos por delante.
Es decir: vamos a suponer que, efectivamente, Jesús no existió y que, si lo hizo, no multiplicó panes y peces, no convirtió el agua en vino, no resucitó de entre los muertos. La mayor parte de la gente -el Papa de Roma incluido- pensará: pues si todo esto no pasó el cristianismo no tiene ningún sentido.
Ahora bien: si presuponemos que las únicas verdades son las científicas estamos no sólo cayendo en una mala especie de dogmatismo sino que, además, seremos muy desgraciados, pues: ¿podéis demostrarme científicamente que vuestra madre os quiere?
Cuando nuestra abuelita nos contaba los tres cerditos, o la casita de chocolate, ¿pedimos jamás pruebas científicas de la existencia de estos seres y lugares? Y, sin embargo, estos cuentos contenían una verdad, eran verdad: el trabajo bien hecho vale más que una chapuza; no te pierdas por el bosque que es peligroso, etc… Y yo me pregunto: ¿la inexistencia histórica de los sucesos narrados en la Biblia invalida también esta otra verdad? ¿esta verdad moral, existencial? Porque es innegable que Jesús resucitó, al menos simbólicamente, y que sigue vivo en muchos millones de personas. Porque es una opción válida el creer que, si no tienes la conciencia limpia, no debes tirar la primera piedra. Porque el mito de Adán y Eva podría ser EL MITO DEL SABER: en la ignorancia del bien y el mal, de que no íbamos a morir, éramos felices e íbamos desnudos; luego aparece el conocimiento de la muerte -Adán y Eva se dan cuenta, por la serpiente, de que no son dioses- y este sufrimiento les produce dolor.
Realmente, ¿cuál es la parte importante?
Me atrevo a profetizar: sólo si sigue esta segunda vía la religión cristiana podrá mantenerse como tal. Y esto conlleva: abolir la práctica totalidad de los dogmas menos uno, menos el único que pronunció el personaje literario que es Jesús: amaos los unos a los otros, sin el cual el cristianismo no tiene sentido; y una religión más individual, que religue, de reli-gare, al ser humano con su propio sentido de la trascendencia. Es natural, pues, que el Papa y los obispos se opongan a esto, pues se les acaba su función, que es la de velar por los dogmas y imponer una ortodoxia.
El bigote de Nietzsche, el patrón de este blog, tenía muy claro lo que os he explicado. Casi nunca en su madurez como pensador -salvo quizá en su Genealogía de la moral- usó el discurso filosófico-científico, pues debía saber que era caduco. En cambio escribió en aforismos, en poesía pura, ¡EN MITO!, y esto es lo que le hará permanecer. Porque las tres transformaciones del espíritu no pueden ser demostradas científicamente.
Y es un mito el Quijote, y son mitos el rey Lear y Werther, y el conde Arnau, y tantos otros. E, incluso, ¿quién nos asegura que no fue Sócrates un mito, como lo fueron Cervantes, Shakespeare, Goethe, y Napoleón? Quizá dentro de dos mil años se debata si yo mismo no fui un mito. Espero que, entonces, lo que importe de mí no sea mi veracidad histórica, sino el valor de los textos que yo haya dejado, sino la inmortalidad que habré alcanzado en las almas de aquellos que me acojan en su seno.
Porque sabedlo: en realidad fue don Quijote quien escribió a Cervantes.
Zeitgeist 1: los procedimientos
Hace unos días un amigo me explicó que había visto un documental titulado Zeitgeist (en alemán: el espíritu del tiempo) que le había hecho pensar mucho. Mi amigo es cristiano, y quería saber mi opinión como estudiante de humanidades -a veces tengo la impresión de que me sobrevaloran demasiado- sobre la crítica que el supracitado documental hace del cristianismo. Así que, cuando lo vi y comprendí de qué manera estaba hecho, una intensa oleada de indignación invadió mi cuerpo: no sólo el documental está plagado de tergiversaciones sino que, además, la manera de narrarlo, el orden y la forma en que se suceden las imágenes y los textos, está diseñada del mismo modo que un discurso político. En este primer artículo me propongo analizar los procedimientos usados por los productores al hacer el documental. En el siguiente trataré el problema que realmente preocupaba a mi amigo: las repercusiones que las verdades -que las hay a mi entender- de este documental puedan tener en su fe.
Aquí tenéis el documental. Yo sólo voy a analizar la primera parte, pero luego hay toda una teoría de conspiraciones sobre el 11S y los ricos bastante interesante (pero hay que ir con mucho ojo con ellas, ¿eh?)
Nos centraremos únicamente en los 10 primeros minutos del film. La forma en que comienza es tremendamente sensacionalista, dirigida al pathos i no al logos, a los sentimientos y no a la razón: vemos imágenes de niños desnutridos, cuerpos sangrientos, el asesinato de un vietnamita -el cual también era un asesino-, desastres, muertes, destrucción. Y cuando nuestro corazón acelerado ya no puede más, cuando nuestras entrañas se revuelven exigiendo un culpable, aparece el chivo expiatorio: la religión. Por lo que se ve, estos señores quieren ser unos filósofos de la duda, quieren ser Marx, Nietzsche, y Freud juntos, pero olvidan un detalle: Marx, Nietzsche y Freud fueron genios, pero estaban bien documentados. Y los del documental ni son genios ni sus fuentes han demostrado ser las mejores.
¿Qué pasa? Pues que, una vez el anticlericalismo de los que somos jóvenes e idealistas (y me incluyo a mí mismo en el grupo) ha hecho mella en nuestro interior, nos lo creeremos todo sin contrastar. Porque que la mayoría estamos predispuestos contra los representantes y los dogmas de la Iglesia Católica es algo que no podemos negar.
Y aquí viene la falacia ad hominem. Cito de los subtítulos:
Mientras más te educas, mientras más entiendas de dónde vienen las cosas, las cosas se vuelven más obvias y empiezas a ver mentiras por todos lados. Tienes que saber la verdad, buscar la verdad, y la verdad te liberará.
Es decir: si tú quieres ser alguien educado y entendedor de dónde vienen las cosas debes ver las mentiras de la religión. ¿No las ves? Será que no estás educado. ¿No las ves? ¿No conoces la verdad? No eres libre. Y claro, ¡a nadie le gusta pasar por esclavo! A estos criticones del cristianismo habría que decirles que usan los mismos procedimientos que el evangelio cuando dice: Yo soy el camino, la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por Mí.
¡Pero es que, además, dan datos falsos!
1) El cristianismo no puede ser una invención de los poderosos romanos por una simple razón: el cristianismo fue duramente perseguido por las familias imperiales, que veían en él la decadencia y la blasfemia. Además, las primeras comunidades cristianas se encuentran en Palestina, Asia menor, y Grecia.
2) La virgen Isis-Meri: Si dejamos de lado que Isis de virgen no tiene nada y que, además, su historia es bastante pornográfica (insufla vida a Osiris con la boca en sus genitales, y después se introduce su pene en el cuerpo para que nazca Horus), según otras fuentes (cada uno que juzgue cuál le parece más fiable) resulta que Isis es sólo el nombre grecorromano de la diosa egipcia Ast, y que eso de Meri no es un segundo nombre sino que, según la piedra de Rosetta, quiere decir “amado”. Por lo tanto Isis-Meri será “amado (de) Isis”. Otras teorías como ésta las podéis contrastar con lo que hay en este blog dedicado a los dioses aparecidos en el documental y otras cuestiones relacionadas.
3) Si os molestáis en detener la pantalla cuando aparecen esas listas de nombres de personajes comparados con Cristo y que pasan tan rápido que no puedes ni pensar, veréis que hay allí demasiadas comparaciones forzadas.
A propósito, el solsticio de invierno no es el 25 de diciembre sino el 21 (para el examen de astronomía, ya lo sabéis).
Como habréis podido comprobar, los procedimientos usados por el documental no me convencen. Hay muchas inexactitudes, comparaciones que no hacen al caso, y expresiones como la que cito aquí:
No queremos ser crueles, pero queremos ser objetivos. No queremos causar sentimientos dolorosos pero queremos ser académicamente correctos.
¿Qué dicen? Pues que si encontramos crueles sus conclusiones es que no somos objetivos, que si nos sentimos heridos -como yo me he sentido- por su manera de explicar las cosas, es que no somos académicamente correctos.
Lo siento, pero esperaba más de un documental que parece que ha causado tanto furor. Agradezco a sus autores su voluntad de intentar que la gente sea más crítica, pero quizá tendrían que empezar por serlo con ellos mismos.
Próximamente publicaré la segunda parte de este pequeño análisis. Veremos cómo afecta la parte de verdad de Zeitgeist (o lo que yo considero acertado) sobre el cristianismo a la fe de mi amigo.
Abril 6, 2009
El verdadero amor platónico
¡Qué hermosa eres, qué encantadora,
qué amada, hija deliciosa!
Esbelto es tu talle como la palmera,
y son tus senos racimos.
Yo me dije: Voy a subir a la palmera,
a tomar tus racimos;
sean tus pechos racimos para mí.
El perfume de tu aliento es como el de las manzanas.
Tu palabra es vino generoso a mi paladar,
que se desliza suavemente entre tus labios y dientes
del Cantar de los Cantares
Muchas veces en nuestra vida hemos usado la expresión amor platónico para referirnos a un amor no carnal sino intelectual. Ahora bien, el eros griego era diferente de nuestra concepción del amor de raíz cristiana, estaba mucho más ligado al deseo sexual, y de aquí que cuando leemos a algunos poetas antiguos tengamos que pensar su verbo amar como equivalente a la consumación del deseo. El poema que os he transcrito al inicio no es, pero, de Catulo, sino que pertenece al Cantar de los Cantares, atribuido por la tradición al mismísimo rey Salomón. Os aconsejo verdaderamente que lo leáis, puesto que es, a mi modo de ver, uno de los mejores poemas amorosos de la historia.
Porque, estoy seguro, los que estáis leyendo estas palabras os habréis enamorado alguna vez. ¿Cómo? ¿No? ¡Corre, escóndete, no sea que te vea Platón y se enfade por tenerte aquí con nosotros! ¿Que por qué? ¿Y aún me lo preguntas? ¿No sabes, desgraciado, que es precisamente a través del amor, que se llega a la sabiduría? ¿A través del eros a la sofia? Sí, me lo explicó el mismísimo Platón, y ahora, incrédulo, para que te convenzas, te lo voy a demostrar:
Nos sentimos atraídos por un cuerpo bello, y su belleza nos incita a poseerlo. Pero una vez hemos hecho realidad nuestro deseo nos damos cuenta de que hay muchos otros cuerpos bellos aparte del nuestro, y no habría razón para seguir sólo con él. Lo hemos poseído, lo hemos gozado, y hemos perdido el interés. Ya no hay nada, a no ser que encontremos en el interior de este cuerpo bello un alma también bella, incomparablemente más bella que el cuerpo que, poco a poco, se va corrompiendo. Platón lo tendría claro: todos los divorcios que hay actualmente se deben a que no se ha sabido encontrar la belleza del alma dentro del cuerpo y, naturalmente, al cambiar éste deja de ser el mismo del que nos habíamos enamorado.
Pero para el ateniense no es éste el último paso. Del alma bella pasamos a considerar bellas sus acciones, sus pensamientos, y nos damos cuenta de que hay una belleza en las ciencias, una belleza desligada tanto de nuestro cuerpo como de nuestra alma. Finalmente, extraemos de ahí que debe de haber una idea suprema de belleza de la que partían todas las demás, eterna, inmutable, cognoscible. Como para Platón el Bien, la Verdad y la Belleza son un mismo todo, de ahí se extrae que a partir del amor por un cuerpo bello lleguemos a conocer la más grande de las formas o ideas.
En este enlace tenéis el corto fragmento (en catalán y castellano) del que he extraído todo esto.
¿Y bien? ¿Aún tienes excusa para no enamorarte?
Abril 4, 2009
¡CRISIS!
Como habréis podido comprobar mis lectores, el autor de este blog ha sufrido una crisis. Han sido algunos meses sin compartir con vosotros las teorías y opiniones de esta gente a la que llamamos filósofos, y la verdad es que temo que muchos os hayáis olvidado de este espacio de disidencia y expresión. Ahora bien, ¿son buenas o malas, las crisis, para el desarrollo del individuo? Si lo recordáis, en otro artículo ya os expliqué cómo el camello necesitaba pasar una crisis, ejemplificada en la imagen del león, para convertirse en niño y ser capaz de volver a empezar, de modo que todo cambio vital realmente importante implica una crisis de valores, una crisis moral.
Lo primero que hay que tener claro es que el tópico de que las crisis son buenas por sí mismas es una solemne mamarrachada. La crisis muestra que algo va mal, y produce un intenso sufrimiento. Si convenís conmigo en que la vida está para gozarla al máximo, es obvio que nadie en su sano juicio puede desear porque sí verse obligado a soportar el dolor que causa una crisis. Es cierto que hay quien se flagela voluntariamente, pero el bigote que preside nuestro blog es incapaz de admirar a estos enemigos declarados de la vida.
Pero las crisis ocurren, y si ocurren es por alguna razón. La situación en que vivíamos se ha vuelto insostenible, y nosotros, como valientes filósofos que queremos ser, no podemos esconder la cabeza bajo tierra como el avestruz, sino elevarnos como el halcón y escudriñar el terreno para comprender qué nos pasa. Es éste un gesto valiente y que, por desgracia, no somos siempre capaces de hacer. Por eso el ser humano es el único animal que siempre tropieza con la misma piedra.
El placer en el que vivíamos era profundo, muy profundo. Habíamos convertido nuestras vidas en un festín de voluptuosidad sensitiva, y henos aquí ahora hundidos en el llanto. Pero las lágrimas han limpiado nuestros ojos del polvo que los cegaba, y un nuevo camino, brillante pero incierto y peligroso, se abre a nuestros pies. Ha llegado el momento. Habrá que decidir si osamos recorrerlo o si, por el contrario, preferimos remilgarnos en la suavidad de los cojines de la autocompasión.
Quizá nos equivoquemos. Quizá no fuera ése el camino, sino otro. Quizá pensemos que más hubiera valido no mover los pies. Pero sólo quien se moja, quien hunde sus manos en el lodo hasta mancharse los hombros, puede descubrir qué había al otro lado de la cima.
Cuando termine el camino quizá estaremos solos, quizá más acompañados; quizá habremos matado unos cuantos dioses, quizá los habremos encontrado; quizá nuestras lágrimas aún surquen nuestras pálidas mejillas, o quizá una gran carcajada, la carcajada del general victorioso, resuene por los valles y las montañas; pero habrá algo que nadie podrá quitarnos: nos habremos vuelto más sabios y más humanos, quizá demasiado humanos, y una nueva tierra, la que nosotros, y sólo nosotros, nos hayamos prometido, se abrirá virgen a nuestros pies esperando que la desflore nuestra vitalidad.


